domingo, abril 29, 2007

de vuelta al inicio

Volví. Me fue muy bien en Panamá, vi el mar Caribe de un lado del puente, el Pacífico del otro, en una ciudad que se construye verticalmente, conocí a una persona de una calidez tal, que me permitió ver que siempre lo mas bello es precisamente aquello que no se ve.
En Panamá revisaron todo mi equipaje por culpa de un talco para pies. Yo creo que la combinación talco para pies-colombiana les hizo sospechar. Por supuesto no solo revisaron todo mi equipaje sino al no encontrar lo que esperaban, rompieron el talco y lo introdujeron en mi maleta. Pasé varios días sacudiendo mi ropa y logré eliminar el polvillo blanco, aunque el olor mentolado permaneció algunos días.
A este inconveniente se le adicionó tener que esperar el interrogatorio durante dos horas en el aeropuerto de Cuba al grupo de colombianos, pero estos acontecimientos no opacaron mi alegría.
En Cuba estaba radiante. Feliz. Entré a un país totalmente extraño, diferente, que no tiene comparación con ningún otro, de personas con un alma limpia, con las cuales hice lazos de amistad que jamás había imaginado: Alberto, Marlen, Diana, Elier, Nobato... Me enamoré de la forma como disfrutan hasta los mínimos detalles de la vida, con esa capacidad de asombro que muchos ya perdimos. Mi corazón se quedó con ellos, pero me traje el de ellos a casa. Caminé por Santa Clara en la madrugada en calles oscuras y me acostumbré a no sentir miedo. Y aunque no comparto muchas de las políticas del régimen, y con otras me sentí identificada, aunque conocí a muchas personas que querían huir, puedo decir que me gustó no ver a niños pidiendo comida en las calles, ni muriendo de hambre como si pasa en mi país. Me disgustó el trato preferencial hacia el turista, para el turista siempre es lo mejor, por encima de todos. Pero son cosas que nunca llegaré entender de un pueblo que sobrevive al bloqueo.

Fui a playas de arena blanca, de un mar con colores verdeazulados, disfruté de la arena, del mar llevándose una a una las partículas de que se quedaban en mis dedos, disfruté del olor del mar, de la forma de las olas. Fui feliz.

Conocí también a un profesor quien espero sea mi tutor en la Universidad de Granada, algo así como un gurú en los temas de investigación en los que trabajo, quien luego de mi exposición se acercó a felicitarme. Osea, que si todo sale bien, viajaré a la madre patria en diciembre de este año a iniciar mi maestría.
Bailé mucho, tomé muchos mojitos, conocí personas de diferentes nacionalidades, abrimos nuestros corazones y mentes. Pasé días enteros sin dormir, trabajando en mis exposiciones, o escuchando el canto y la guitarra del trovador mientras nacía el día, o simplemente hablando, en español, inglés o portuñol. Al final recibimos muchas felicitaciones e hicimos contactos importantes.
Al volver, E me estaba esperando en el aeropuerto, me tenía muchas sorpresas en la casa, bombas, letreros de bienvenida, la nevera llena, la casa linda, y una declaración de su amor hacia mí como nunca antes lo había escuchado. Después de estas dos semanas de grandes emociones, tenía la sensibilidad alborotada.
Y caí. Caí otra vez rendida en las mieles del amor, de cuerpo y alma.
Permití que otra vez entrara en mi vida.
Permití ilusionarme otra vez.
Había logrado sentirme impermeable, invulnerable,
Deje avanzar la ilusión y el amor que alberga en mi alma y por dos días me permití pensar en un tal vez, un quizá, un de pronto.
Pero hoy en la mañana las cosas son distintas.
Me enteré que esta saliendo con una persona. Nuevamente, permití que rompiera mi corazón.

Durante mi estadía en Cuba descubrí que tengo que tomar decisiones importantes, vitales para mi vida futura:
- debo darle punto final a mi relación con E, debo cerrar esa puerta definitivamente.

- tengo que buscar mi lugar en el mundo, donde sea feliz, porque este lugar no es aquí, ni ahora
.

viernes, abril 13, 2007

Un día de 36 horas!!!

Necesito que el día de mañana sea de36 horas.
No he empezado a empacar mi maleta, no he terminado las presentaciones, ni pagado las cuentas. Aun me falta completar el dinero de la estadía.
Deseo tener todo listo.
Pero no es así.
A 48 horas del que puede ser uno de los viajes de mi vida, nada está listo.
Lo cierto es que por 15 días me alejaré de todo y de todos. Me harán falta sus comentarios y visitar sus blogs, y llenar emociones mi vida con su presencia en el mío.
Pensaré en todos aquellos que con sus palabras me han dado voces de aliento, abrazos y sonrisas...
Brindaré por todos ustedes, cuando esté en la playa, tomándome un mojito, escuchando las olas, oliendo el mar y con la arena impregnada entre los dedos de los pies.

viernes, abril 06, 2007

Trasnocho


Avanzada la madrugada...
Esta semana que termina y la que comienza será de intenso trabajo, de noches que como la de hoy, en la que sé cuando me siento frente al computador pero no sé cuando me levantaré de la silla. Esta noche ya se esta uniendo peligrosamente con el día y nada que termino. Creo que todos mis asuntos van por buen camino. Con un cambio de actitud, la vida toma otro tinte, otros colores.
Invertí varios días de esta semana acompañando a E en una operación del ojo. Cuando me preguntaron el parentesco, y contesté con firmeza AMIGA. E se sorprendió bastante, aunque confieso que yo también me sorprendí con lo rotundo de mi respuesta. Pero eso es lo que quiero ser, no deseo ser nada más. En estos días he sentido que mi decisión de separarme de él fue la correcta. Pase lo que pase en el futuro, esta etapa de mi vida me ha fortalecido como persona, y a pesar de todo lo triste, me siento a gusto con mis decisiones.

Cuando supo de mi viaje a Cuba, E se ofreció a cuidar mi casa durante mi ausencia. Una semana después comenzaron los peros a su auto-ofrecimiento: que tal vez no todos los días, que le saldría caro. En los días de recuperación por la cirugía, le dije que llevaría a Kimberly a su casa para que me facilitara un poco mas poder ayudarlo. Me respondió que no le parecía buena idea, no obstante que la perrita es mas de él, en fin, en un comportamiento muy típico que demuestra su indecisión ante un hecho tan simple

En otro tiempo yo me habría sentido muy mal, pensando que no le interesa mi bienestar, o por no sentir su apoyo, colaboración o compromiso. Pero las cosas en mi corazón y en mi mente han cambiado. Y han cambiado bastante.
Le pedí el favor a otra persona, que no solo me cuidará a Kimberly, sino que también regará las plantas, sin esperar nada a cambio; y a pesar que luego reflexionó sobre lo egoísta y descortés de su respuesta, no llevé a Kimberly hasta su apartamento.

Por otro lado mamá de E me invitó a un desayuno que dará en su casa, al que me negué no sin antes agradecer enormemente, ya que tengo mucho trabajo (cosa que no es mentira). E también se sorprendió que no fuera, nunca me perdía las reuniones con su familia, la pasaba muy bien y me sentía muy a gusto con todo y con todos.

Durante estos días de convalecencia fui un apoyo importante para el, me sentí bien ayudándolo. Y comprobé que él también se siente solo. Pero las cosas ahora son diferentes. Tengo que llenar mi vida de momentos agradables, maravillosos grandiosos, únicos, de felicidad o tristeza, invertir en las personas que me hagan sentir que soy importante, no sentirme como un obstáculo para cumplir sus sueños.

Todo, todo tiene que avanzar, yo misma siento que estoy avanzando. Ya no me inquieto por estas situaciones, estoy disfrutando de esta etapa de mi vida, donde nada (ni nadie) podrá empañar las nuevas sensaciones que estoy viviendo.
En una semana estaré en Panamá y a los dos días siguientes en La Habana. La expectativa de estar cerca del mar, me quita el sueño, motiva a mi espíritu y a mi cuerpo a dar un paso adelante. Un paso más.